Ahí tienes el whisky que me pediste para
tu Serrupe y la cucharilla para moverlo. Tómalo con gusto mientras iniciamos un
nuevo tema y… No olvides que puedes dejar tu opinión. ¡Abramos de una vez el
debate!
Hace unos días hablé con una amiga que
frecuenta el Café sobre el sistema de Educación implantado en España. Ambos
coincidíamos en su ineficacia y, cuando nos despedimos, decidí dedicar un día a
nuestra Tertulia para tratar esto.
¿Qué impide que encajen los engranajes en
el sistema educativo? ¿Cómo afecta esto al estudiante? ¿Saben ellos mismos lo
que realmente les conviene?...
Esta última pregunta surge por lo que
hemos escuchado durante años de boca de los propios estudiantes, quizás por
desconocimiento, inconsciencia juvenil o ¿quién sabe?... Quizás porque lleven
razón: “¿De qué me sirve estudiar Literatura si voy a hacer una Ingeniería?”
“¿Para qué voy a escoger como optativa Matemáticas si lo mío es la Filología?”.
En definitiva, la eterna cuestión de Ciencias y Letras y sus desastrosas
consecuencias.
Los verdaderos objetivos de ofrecer una
Educación a nuestros jóvenes son transmitirles unos valores y principios que
los preparen como ciudadanos; entregarles una cultura rica y amplia que los
forme como futuros profesionales. Educar sirve para que los estudiantes
adquieran hoy la mayor cantidad de conocimientos con los que afrontar su mañana.
Aprender para guiarse, defenderse y
superarse.
En cambio, esa idea no es la predominante.
Actualmente, se estudia hoy para aprobar mañana y olvidarlo pasado. El grueso
de estudiantes pretende iniciar carrera pero, hasta comenzar su primer año de
universidad, se limita a aprobar las asignaturas de los cursos preliminares
para que su nota de acceso sea la llave a cursos superiores. Personalmente,
creo que esto se debe a la separación en ramas del sistema educativo.
Ciencias, el reducto de los inteligentes y
capaces. Humanidades, la colmena de los fracasados. Por otro lado… Bellas
Artes, la gran marginada, la cloaca del vago, el raro y el perroflauta
antisistema. Esta es la visión general de la ciudadanía de a pie sobre los tres
senderos académicos y el problema llega cuando los mismos alumnos adquieren
estos prejuicios sobre sí mismos y los cultivan hasta diferenciarse entre sí
sólo por el recorrido académico elegido.
Y esto no es lo más grave. El verdadero
núcleo del inconveniente llega cuando el objetivo de ofrecer Educación (dar
cultura a las futuras generaciones y convertirlos en profesionales), queda
relegado a lo que antes hemos comentado: aprobar por aprobar.
La solución, bajo mi punto de vista, es
eliminar la división entre Ciencias y Humanidades, dejando Bellas Artes como
alternativa a los virtuosos del pincel, el cincel y demás, no sin olvidar que
también futuros científicos o abogados deben desarrollar sus capacidades
artísticas. Mi propuesta consiste en dejar que el estudiante escoja libremente aquellas
materias en las que se quiera especializar manteniendo un mínimo de
obligatorias (esas que son imprescindibles para su formación general) para que
el interés que los hace elegir esas asignaturas sea el que los empuje no sólo a
superar exámenes, sino a adquirir la cultura que los hará crecer en sus
trayectorias laborales y personales de una manera satisfactoria. Es decir,
propongo que un alumno que pretende estudiar el grado de Matemáticas con interés
por la Historia del Arte (una asignatura que se imparte únicamente en la
modalidad de Humanidades y que sería aplicable a Bellas Artes) pueda elegirla
como optativa si con ello su cultura se ve ampliada aun cuando Historia del
Arte no cuenta en el cómputo de su nota de acceso a la carrera de Matemáticas
por incompatible.
Así, pondríamos a disposición del alumno
cualquiera de las asignaturas optativas para satisfacer sus necesidades
intelectuales, independientemente de la modalidad que pretenda elegir.
Algunos alegarán que esta propuesta es
inviable, que para los alumnos será más confuso elegir las asignaturas a
estudiar de lo que ya es, pero para eso se debe orientar a los jóvenes de
manera personalizada, no en charlas generales que, por experiencia, puedo
asegurar que no dan resultado. Hablo de orientación por parte de tutores y
orientadores de los centros que son, por lo común, aquellos que han de tener un
trato fluido con los estudiantes.
De esta manera fomentaríamos en los
alumnos un estudio de las materias que no fuese interesado y haríamos que sus
conocimientos no fuesen de usar y tirar.
Además, es imperiosa la necesidad de hacer
que algunas asignaturas optativas sean de carácter obligatorio y viceversa; un
ejemplo sería la Economía, actualmente impartida en la modalidad de Ciencias
Sociales y de índole opcional, que debería hacerse extensible al resto de
modalidades para dotar a los alumnos de un conocimiento general sobre la gestión
de empresas y organismos y otros asuntos relacionados con la materia con los
que tendrán que enfrentarse en el día a día tan sólo viendo un informativo o al
acudir a una caja de ahorros.
También convendría premiar la implicación
y la excelencia además de reforzar al alumno que lo necesite, establecer un
sistema de becas que no sólo estudie la renta familiar sino que lo compagine
con las calificaciones del estudiante, eliminar los cursos de Diversificación
por su ineficacia atendiendo al alumno con carencias de manera que consiga
superar sus propios muros dentro de un curso regular sin caer en la marginación
escolar, emprender una reestructuración de los cursos académicos y las materias
que en ellos se estudian…
Es tan complicado debatir sobre Educación,
sobre el modo correcto de formar a los que un día se encargarán de poner en
marcha la nación, que es difícil la coincidencia pero, al margen de
discrepancias, todos concordaremos en lo necesario que es un pacto de Estado
para establecer un sistema educativo firme que no tiemble con cada legislatura
del Gobierno que pretenda cambiarlo. Por esto te pido que reivindiques desde
aquí la necesidad de invertir en nuestro futuro. Te pido que te manifiestes a
favor de que la Educación no es un Ministerio más que asignar a un ministro,
sino la principal fuente de progreso de un Estado…
…Convendría cambiar tantas cosas que me es
imposible exponerlo todo en esta entrada. Por esto, las reformas que a mi
parecer deberían tomarse para garantizar un sistema educativo eficaz será un
tema recurrente en la Tertulia. Esta primera parte, la supresión de Ciencias
y Humanidades, es tan sólo la punta del iceberg.
Comparte con nosotros tu opinión.
¿Coincides conmigo?

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por participar en nuestra Tertulia. ¡Sigue opinando, debatiendo y dando puntos de vista!